La salida de colombianos del país es una cifra que ha venido en aumento desde la segunda década del siglo XXI. De acuerdo con la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), desde el año 2012 y a excepción del 2020, el saldo migratorio neto del país ha sido siempre negativo, lo que indica que las salidas superaron a las entradas durante el período analizado.
Si bien esta diferencia tuvo una reducción moderada desde el 2022, año en que alcanzó su pico con 497 mil personas, los datos acumulados del 2026 hasta junio ya muestran un nuevamente un incremento, pasando de 136 mil personas en 2025 a 226 mil en lo que va del año.
La caracterización migratoria ha sido similar durante los últimos años. Al revisar los principales destinos, se identificó que Estados Unidos y España siguen siendo los países preferidos por un mayor número de personas, pero la evolución reciente muestra una aceleración más pronunciada en destinos como Chile y Panamá que, aunque parten de una base menor, ganan participación relativa dentro del total de salidas.
Otro aspecto que tiene una influencia más directa en la economía del país es el rango de edades de la población saliente. La asociación observó que la población en edad productiva (18 a 39 años) concentra la mayor parte del flujo, siendo residencia, trabajo y estudio, en conjunto, la segunda categoría de motivo de viaje luego de turismo, negocios y eventos.
El impacto puede manifestarse sobre todo en el ingreso de remesas al país y la reducción del desempleo.
La migración se concentra en la población en edad de trabajar
Los datos de Anif muestran que el reciente aumento de la migración no solo ha sido mayor que en los años previos a la pandemia, sino que además presenta características distintas. Entre 2022 y 2025 Colombia acumuló cerca de 1,4 millones de salidas netas de nacionales.
El informe explica que tanto las entradas como las salidas de colombianos han aumentado de forma sostenida desde 2012. Sin embargo, mientras antes de la pandemia el saldo migratorio neto permanecía estable, el escenario cambió a partir de 2022, cuando se registró el mayor déficit de la serie con cerca de 497.000 salidas netas, seguido por 446.000 en 2023. En 2025 el saldo mejoró hasta 136.000, aunque los datos de 2026 apuntan nuevamente a un incremento de este fenómeno.
La Asociación resaltó que la emigración se concentra principalmente en personas en edad productiva. Entre 2012 y 2025, los colombianos de 18 a 59 años representaron en promedio el 73 por ciento de las salidas netas, participación que aumentó hasta 94 por ciento en el primer semestre de 2026. Para Anif, este comportamiento resulta especialmente relevante porque corresponde al grupo que conforma la mayor parte de la fuerza laboral del país.
Dentro de esa población destacan especialmente los jóvenes. El grupo entre 18 y 29 años concentró en promedio el 35% de las salidas netas entre 2012 y 2025, aunque esa participación aumentó hasta 39% en 2024 y 45% en 2025. A su vez, las personas entre 30 y 39 años elevaron su participación hasta representar el 30% de las salidas durante el primer semestre de 2026, consolidando a estos dos segmentos como los principales protagonistas del fenómeno migratorio.
Por género, el comportamiento ha sido equilibrado durante toda la serie analizada. Entre 2012 y 2025, las mujeres representaron el 52,6 por ciento de las salidas netas frente al 47,4 por ciento de los hombres. No obstante, durante el primer semestre de 2026 la tendencia se invirtió ligeramente y los hombres pasaron a explicar el 52 por ciento del saldo migratorio, mientras las mujeres representaron el 48 por ciento.
El estudio también muestra que, aunque la mayoría de las salidas siguen estando relacionadas con turismo, eventos o negocios, una proporción importante corresponde a viajes con vocación de permanencia. Entre 25 y 29 por ciento de los desplazamientos anuales obedecen a motivos de residencia, trabajo o estudio, una categoría que ha ganado participación frente al periodo prepandemia y que, según Anif, resulta clave porque puede tener efectos sobre variables económicas como las remesas y la disponibilidad de trabajadores en el mercado laboral colombiano.
En cuanto a los destinos, aunque Estados Unidos sigue concentrando cerca del 40 por ciento de las salidas con vocación de permanencia, Anif advierte que el mapa migratorio colombiano comienza a expandirse hacia nuevos destinos de la región.
¿Cómo influye la migración en el desempleo y el alza de las remesas?
La entidad hizo un análisis de los efectos macroeconómicos que podrían relacionarse a esta tendencia migratoria. El primero es el ingreso de remesas hacia Colombia, pues esta variable ha mostrado un crecimiento histórico en los últimos años.
Un efecto menos directo que revisó la Anif fue la influencia en la oferta laboral doméstica. Si los colombianos que salen son mayoritariamente población en edad productiva, la salida neta podría estar ejerciendo una presión a la baja sobre la tasa global de participación (TGP), lo que influye en lecturas del mercado laboral como la tasa de desempleo.
La organización aclaró que la hipótesis no pretende ser la explicación estructural de las remesas y el desempleo en Colombia, pero sí es un elemento a tomar en cuenta al interpretar su desempeño reciente.
El análisis de Anif sugiere que cuando aumenta el número de colombianos que emigran para establecerse en otro país, las remesas no crecen de inmediato. Al contrario, durante los primeros meses tienden a disminuir, un comportamiento que el centro de estudios atribuye a que quienes acaban de migrar deben asumir inicialmente gastos de instalación, vivienda y adaptación antes de empezar a enviar dinero a sus familias en Colombia.
Sin embargo, ese efecto cambia con el paso del tiempo. El estudio encontró que, aproximadamente dos trimestres después del aumento de la migración, las remesas comienzan a incrementarse y registran un efecto positivo cercano al 1,6 por ciento. Según Asociación, este resultado es consistente con la idea de que, una vez los migrantes logran estabilizarse laboral y económicamente en el país de destino, empiezan a enviar recursos de manera más frecuente a sus hogares.
En materia laboral, el informe también plantea que una mayor emigración podría reducir temporalmente la participación de personas en el mercado de trabajo colombiano, al disminuir el número de quienes buscan empleo.
No obstante, Anif aclara que este resultado no es concluyente desde el punto de vista estadístico, por lo que debe interpretarse como evidencia preliminar y no como una prueba definitiva de que la emigración esté explicando la reciente caída de la participación laboral.
Fuente Portafolio
