Que el Estado colombiano está operando con menos margen fiscal del que tuvo hace apenas cuatro años, no es una mentira, así como el hecho de que la crisis que vive el Gobierno en este frente ya no se trata únicamente de la discusión tradicional sobre déficit y deuda, sino poco a poco se ha centrado en un elemento silencioso pero determinante: la liquidez diaria con la que el Gobierno atiende sus obligaciones.
Esto es lo que popularmente se conoce como la “caja” del Ministerio de Hacienda, que se mide por medio de los Depósitos del Tesoro Nacional, un rubro con el que se antienden las necesidades urgentes de compromisos y gastos de la Casa de Nariño y que han caído de forma sostenida desde 2021 hasta ubicarse en niveles que hoy reabren el debate sobre la solidez operativa de las finanzas públicas.
Todo esto, mientras en paralelo, el déficit fiscal ha permanecido elevado y la deuda pública ha seguido una trayectoria ascendente, lo que ha tensionado la gestión diaria de recursos del Tesoro. Dicho de forma simple, cada vez entra menos plata a las arcas de la Nación, pese a que las necesidades de gasto aumentan y se hace necesario cubrir los faltantes con más deuda, tal y como se ha visto recientemente.
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El país enfrenta una crisis fiscal que no se veía desde el siglo pasado. Foto: Imagen generada con inteligencia artificial.
A esa presión se suma un gasto primario que se mantiene elevado y un servicio de deuda que consume una fracción creciente del presupuesto, frente a la que Salazar recuerda que el pago de intereses se aproxima a niveles cercanos al 4,8% del PIB y que el gasto primario proyectado ronda el 19,5% del PIB; por lo que con un presupuesto altamente comprometido, recomponer la caja se vuelve cada vez más complejo.
Plata que no es plata

El país enfrenta una crisis fiscal que no se veía desde el siglo pasado. Foto: Imagen generada con inteligencia artificial.
Salazar coincide en que un nivel inferior a 1% del PIB luce insuficiente en el contexto actual de déficit primario negativo y deuda en ascenso, explicando que la caja cumple una función crítica como amortiguador de choques y que “sin colchón de liquidez, la capacidad de ejecutar gasto se vuelve costosa y más lenta”, subrayando la importancia de la política contracíclica.
Revisar las cuentas

El país enfrenta una crisis fiscal que no se veía desde el siglo pasado. Foto: Imagen generada con inteligencia artificial.
Basta de decir que hablar de un piso de depósitos que no supera el 1% del PIB, obliga a leer la política fiscal como un ejercicio condicionado por el calendario de pagos y por el termómetro del mercado y en el que detrás hay proveedores, funcionarios y comunidades que esperan recursos que en últimas ayudan a dinamizar la economía nacional.

El país enfrenta una crisis fiscal que no se veía desde el siglo pasado. Foto: Imagen generada con inteligencia artificial.
Para los expertos, esto no es una discusión técnica aislada, sino una pieza clave del rompecabezas fiscal que marcará el cierre del actual gobierno y el punto de partida del siguiente, ya que el Estado, en definitiva, no solo administra cifras agregadas de déficit y deuda, sino flujos diarios de efectivo y cuando ese flujo se estrecha durante más de tres años consecutivos, se deben prender las alertas y buscar cambio de rumbo.
