De acuerdo con esta investigación, en 2024 el país registró cerca de 450.000 nacimientos, lo que representa una caída del 12% frente a 2023, confirmando una desaceleración demográfica que se viene observando desde finales de los años noventa. El documento analiza la evolución de la fecundidad entre 1998 y 2024, con énfasis en los determinantes socioeconómicos que influyen en la maternidad en Colombia.

Olor a bebé Foto: iStock
Uno de los hallazgos más relevantes es que la reducción de nacimientos se presenta en todos los grupos poblacionales analizados. No obstante, persiste un fenómeno que sigue generando preocupación: cerca del 20% de los nacimientos continúan correspondiendo a niñas y adolescentes entre los 10 y 19 años, una proporción que, aunque ha disminuido lentamente, se mantiene elevada frente a estándares internacionales.
La investigación advierte que este fenómeno no se distribuye de manera homogénea en el territorio nacional. Existen marcadas brechas regionales, pues mientras los departamentos de la región Andina presentan tasas de fecundidad más bajas, las regiones Caribe y Amazónica mantienen niveles considerablemente más altos. Estas diferencias evidencian desigualdades estructurales en acceso a educación, servicios de salud, oportunidades laborales y desarrollo económico.

Olor a bebé Foto: iStock
En términos educativos, el documento señala que el nivel de escolaridad continúa siendo uno de los determinantes más relevantes de la fecundidad: a mayor educación, menor número de hijos y mayor postergación de la maternidad. Asimismo, el tipo de aseguramiento en salud y el estado civil también influyen en los patrones reproductivos, reflejando la estrecha relación entre estructura social y comportamiento demográfico.

Bebecita Foto: Daniel Thomas – Unsplash
En este sentido, el documento “La fecundidad en Colombia: evolución reciente y factores socioeconómicos asociados” concluye que se requieren políticas públicas integrales que no se limiten a la prevención del embarazo adolescente, sino que aborden sus causas estructurales, como la pobreza, la informalidad laboral, la deserción escolar y las brechas regionales en acceso a servicios básicos.
