El primer gobierno de izquierda en la historia reciente de Colombia llega a su recta final en medio de una cadena de escándalos que han puesto en entredicho su bandera de lucha contra la corrupción.
Las más recientes denuncias apuntan al supuesto poder que habrían acumulado jóvenes cercanas al presidente Gustavo Petro, quienes, según exfuncionarios y antiguos aliados políticos, habrían ejercido influencia sobre procesos de contratación y decisiones en entidades estratégicas del Estado
Las controversias se suman a una serie de investigaciones que han acompañado al Gobierno desde sus primeros meses. Entre ellas figuran el proceso por la presunta violación de los topes de financiación de la campaña presidencial de 2022, las indagaciones del Consejo Nacional Electoral, la Fiscalía y la Comisión de Acusaciones, así como los recientes señalamientos sobre el papel de las hermanas Guerrero y de Gabriela Muñoz en distintas entidades públicas.

Procuraduría investiga a Gabriela Muñoz. Foto:El Tiempo, Redes sociales
Las críticas también llegaron desde figuras históricas del petrismo. Carlos Carrillo advirtió que la defensa de funcionarios y colaboradores cuestionados terminó afectando no solo el capital político del presidente, sino también el proyecto de la izquierda colombiana, al considerar que los escándalos pudieron incidir en el resultado electoral y en el desgaste de la imagen del Gobierno.

Continúa la investigación que involucra a Juliana Guerrero con la Fundación Universitaria San José Foto: Guillermo Torres / Google Maps
En la etapa final del mandato también permanecieron bajo escrutinio figuras clave del Gobierno, entre ellas Ricardo Roa, por investigaciones relacionadas con la financiación de la campaña y otros negocios particulares, así como nuevos cuestionamientos sobre personas cercanas al círculo presidencial.

Ricardo Roa, UNGRD, Juliana Guerrero Foto: Archivo particular El Tiempo
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