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El futuro de la inteligencia artificial: datos, talento y oportunidades para Colombia

'El competidor no es la IA; el competidor es quien está aprendiendo a usarla', señaló uno de los expertos.

by Proyectar AXM
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En el marco de la Cumbre de IA sobre el futuro de la inteligencia artificial (IA), voces de la industria tecnológica y del análisis de datos expusieron las tendencias que marcarán la transformación empresarial y social en los próximos años. Germán Borromei, gerente General en Oracle Colombia y Ecuador; John Howard, Country Manager de Soft Serve; Raúl Arango, gerente de World Analytics Network Analytics de Tigo y Ana Paula Valacco, gerente de programa y líder de participación de JournalismAI, coincidieron en un mensaje crucial: la clave no es temer a la IA, sino prepararse para aprovecharla.

El panel inició con un panorama general del acelerado crecimiento tecnológico. La moderadora, María Fernanda Arbeláez, Editora Mesa Digital de EL TIEMPO planteó una pregunta base: ¿qué pasará en meses o en menos de un año con la inteligencia artificial? Germán Coromell —quien también intervino con una mirada técnica— explicó que el desafío principal radica en el crecimiento exponencial de los datos. “Los datos se duplican cada tres años”, señaló. Solo para 2025 se proyecta la generación de 181 zettabytes de información, una cifra difícil de dimensionar: “Si se pusieran DVDs de 4,5 GB alrededor del planeta, se darían 3.600 vueltas al mundo”, ilustró.
Ese volumen de información requiere infraestructura nunca antes vista. Coromell destacó un anuncio reciente: el proyecto Stargate, considerado el centro de datos más grande de la historia, equivalente a 500 estadios de fútbol. Este gigantesco ecosistema tecnológico procesará cinco gigavatios de energía sustentable, “más de lo que consume Ecuador y más de la mitad del consumo anual de Colombia”. El objetivo: soportar el entrenamiento de modelos de IA de compañías como Open AI.
Otro de los frentes determinantes serán los agentes de inteligencia artificial. Según Coromell, 2025 será su año definitivo: “Las empresas tecnológicas están habilitando a las organizaciones para que creen sus propios agentes de inteligencia artificial”. Se trata de modelos capaces de ejecutar tareas autónomas y resolver problemas complejos, impulsando eficiencia y escalabilidad en distintos sectores.

Educación y adopción: el reto empresarial

John Howard señaló que las compañías deben comenzar por lo básico: capacitar al talento. “Muchas empresas creen que IA es solo ChatGPT, pero hay muchísimas más aplicaciones”, aseguró. Para él, es fundamental que los equipos entiendan primero qué significa tener datos limpios y cómo se gestionan correctamente. En Sobeys avanzan en programas de formación gradual, que van desde niveles básicos hasta expertos, complementados con hackathons corporativos que permiten llevar el conocimiento a casos de negocio reales.
La IA no reemplaza a las personas; los humanos que saben usar la IA reemplazarán a los que no”, afirmó Howard, haciendo énfasis en un cambio de mentalidad que debe permear especialmente a quienes no provienen del ámbito tecnológico.
Raúl Arango complementó indicando que la verdadera revolución no es solo tecnológica, sino humana. “Podemos ser observadores o partícipes”, dijo. Para él, es urgente movilizar el talento colombiano del miedo hacia la curiosidad, adoptando las herramientas como copilotos que amplían las capacidades profesionales: “El competidor no es la IA; el competidor es quien está aprendiendo a usarla”.

Periodismo e IA: una transformación inevitable

Los medios de comunicación también están en la lista de sectores en transición. Ana Paula Valacco explicó que la IA no solo cambia cómo se produce el periodismo, sino cómo las audiencias consumen información. La industria deberá fomentar una cultura de innovación, transparencia en el uso de tecnologías y liderazgo alineado con una adopción responsable.
Asimismo, destacó que herramientas impulsadas por IA ya mejoran los flujos de trabajo en redacciones: automatizan transcripciones, monitorean tendencias e incluso generan borradores de noticias. Pero hay un límite que la máquina no cruza: “La inteligencia artificial puede escribir una noticia, pero el alma se la da el periodista”, reforzó Howard más adelante.
Coromell ejemplificó con un agente desarrollado para un evento reciente, capaz de entregar transcripciones completas en cuestión de minutos. “Esto no reemplaza al periodista, lo potencia”, afirmó. El trabajo de análisis, contexto y criterio sigue siendo exclusivo del humano.

¿Qué viene para el empleo?

El panel también abordó el impacto laboral en sectores intensivos en datos. Arango advirtió que la calidad de los datos marcará el éxito o fracaso en la implementación de sistemas inteligentes. La IA abrirá oportunidades donde hoy se requieren altos recursos en tiempo o análisis humano: “Las empresas podrán abarcar problemas que antes no podían”, señaló.
Sin embargo, todos coincidieron en que el talento humano seguirá siendo insustituible. El ejemplo de la ingeniera de datos de Red Bull, Hannah Smith, fue ilustrativo: aunque IA puede optimizar modelos predictivos en la Fórmula 1, es la experta quien decide estrategia y tiempos. “La IA no reemplazará a quienes aportan criterio y creatividad”, insistió Borromei.
Surgió también el debate sobre la llamada Inteligencia Artificial General (AGI), vista como un sistema capaz de pensar y decidir como un humano. Howard aseguró que aún estamos lejos de ese punto: “No hemos terminado de entender la IA actual y ya hablamos de la cuántica”. Coromell citó que analistas proyectan entre 5 y 10 años para un escenario donde la AGI sea realidad, siempre y cuando avance la computación cuántica como servicio.
Pero más allá de cuándo llegará, el reto será cómo controlar su uso, proteger datos sensibles y asegurar que las tecnologías respeten principios éticos.

Un mensaje final: del temor al liderazgo

El panel concluyó con una premisa compartida: el futuro de la IA no se trata de máquinas que desplazan personas, sino de personas que se potencian con máquinas.
Las tres voces coincidieron en que Colombia tiene una oportunidad estratégica para impulsar talento, innovación y competitividad. “La inteligencia artificial es una herramienta para ser más eficientes y productivos”, insistió Arango. Para lograrlo, las organizaciones deberán fomentar aprendizaje continuo, cultura de adopción responsable y una visión clara del propósito detrás de la tecnología.
El futuro ya está en movimiento. La transformación dependerá de que más personas decidan participar y liderar los cambios, en lugar de temerlos.

Fuente Portafolio

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